martes, 11 de noviembre de 2008

Soldados en Afganistán? La hora de un debate serio


Si nos dejamos cegar por el momento lacrimógeno, declaraciones huecas y lugares comunes, la muerte de estos dos chicos, y de las docenas que han perdido la vida antes, no valdrá para nada. Por eso, es el momento de plantear un debate en profundidad, serio y ambicioso. Propongo comenzar el análisis por estos puntos:

1.El gobierno español tiene que analizar si tiene realmente una estrategia global acerca del futuro a medio plazo de Afganistán. Aún cuando el pequeño contingente militar español actúe como comparsa de una fuerza internacional más amplia, un estudio riguroso que permita plantear una visión global conjunta de objetivos, elevaría el propio peso de España en el debate. Sería bueno que el Congreso sirviese para esto, y de momento no ha servido.

2.Según esa visión global, ¿cuál es el balance de estos años en Afganistán? Habrá que ver de qué han valido los recursos dedicados en este tiempo, determinar los errores y obstáculos y la forma de hacerlos más eficientes.

3.Eso implica que el análisis no debe restringirse unicamente a aquellas zonas concretas donde actúa el ejército español. La aportación debe ser más amplia.

4.Hay que ver el papel que en ese contexto tienen o deben tener otros organismos e instituciones, tanto oficiales como no gubernamentales, en la creación de estructuras estables para el país.

5.Debería existir un calendario claro de metas. Saber qué queremos conseguir y en qué plazos, independientemente de que posteriormente haya que ampliarlos.

6.Habrá que ver que recursos humanos y materiales adicionales, no solo por parte de España sino de otros estados, deberán ponerse en juego. Si son necesarios más y, en función de todo lo anterior, por qué

7.Transparencia. Todo esto que he citado al fin y al cabo implica ambición, rigor y transparencia, en la tarea. No puede ser que la proyección pública que tenemos de lo que hacen los militares en Afganistán se reduza a una visita de la ministra para "pasar revista" a las tropas y trasladarles el supuesto "respeto, admiración e inmenso orgullo de los españoles por el trabajo de los militares en el exterior". Eso es retórica si detrás no hay un plan.


Actualización:

Me envían una recomendación: un excelente artículo de Jesús Núñez Villaverde, Afganistán, un problema de todos

1 comentario:

Andrés Pérez dijo...

Afganistán se está convirtiendo en un incómodo problema. Siempre he sido partidario de la no intervención en Afganistán, y por regla general, en ningún país. Es decir, cualquier ataque internacional a un sólo país me parece tan irracional como inservible, por tanto lo rechazo. ¿Deberían los soldados españoles volver a territorio nacional? Supongo que sí. Y digo supongo porque si acatamos las reglas de la ONU para bien, también debemos hacerlo para mal.

Es decir, si antiguamente me amparé en la decisión de la ya inservible ONU para castigar a Aznar y su gobierno al entrometerse en Irak sin su consentimiento, no soy quién a día de hoy para rechazar el plan de la ONU planteado en Afganistán...

Amén de este extraño por lógico razonamiento, prefiero comerme mi lógica y que los allí destinados vuelvan. No es nuestra guerra. Ninguna debería serlo.