Leyendo sobre los que supuestamente conquistaron las playas de Normandía y no desfilaron luego por París, pienso que se me ocurre al menos una docena de maneras de hacer muy interesante y productiva una presidencia de comisión del Congreso...
Pero parece que en la política de hoy en día el Congreso es premio menor, o incluso castigo, para algunas ambiciones... Una lástima para el Congreso, y para los que ponen a los congresistas en sus asientos...